El sueño sirve para restaurar en los organismos
el desgaste ocurrido durante la vigilia. Además, el sueño mantiene y reorganiza
circuitos neuronales, incluyendo la formación de nuevas conexiones neuronales que
sustituyen a otras ya deterioradas debido al envejecimiento neuronal.
La ausencia o alteración del sueño en los niños
provoca efectos adversos significativos. La privación o la mala calidad del
sueño en el niño repercuten en el rendimiento escolar y en el estado de humor y
la alteración crónica puede tener también repercusiones físicas, especialmente
fallo de medro (velocidad de crecimiento muy baja, tanto en peso como en talla,
por debajo de los percentiles 3 ó 5 para la edad).
La importancia de la falta de sueño radica en que
posteriormente estos niños presentarán trastornos de
aprendizaje, fallo en el crecimiento, disminución
en la capacidad para trabajar y un mayor riesgo de accidentes. Los patrones de
sueño están influidos por condiciones y eventos externos. Establecer y mantener
una buena “higiene de sueño” es el primer paso para resolver el problema de
sueño de un niño. Los factores que mejorarán el sueño incluyen buena salud,
ejercicio, un horario cotidiano de provecho y consistente, una dieta balanceada
y cantidades apropiadas de comida; un medio ambiente a la hora de dormir que invite
a dormir, así como una secuencia placentera y relajante de actividades en el
momento anterior a la hora de dormir.
Principios de higiene del sueño en la infancia:
Crear un periodo de tranquilidad unos treinta
minutos antes de la hora de dormir.
Fijar una hora específica para dormir, avisando
debidamente al niño media hora antes y 10 minutos antes de la hora acordada.
La habitación del niño debe estar oscura,
tranquila y con una temperatura agradable.
Las rutinas para ir a la cama deben ser
respetadas estrictamente, disminuyendo la interferencia
de actividades sociales o académicas.
El horario de levantarse por la mañana debe ser
estructurado de manera consistente.
El ruido ambiental debe ser mermado tanto como
sea posible, lo que puede lograrse usando
música ambiental o ruido blanco.
Los niños no deben acostarse recién cenados pero
tampoco deben acostarse con hambre.
Pueden tomar un vaso de leche para evitar tener
hambre por la noche.
Evitar el consumo excesivo de líquidos antes de
acostarse.
Los niños deben aprender a dormirse solos (sin la
presencia de los padres en la habitación).
Evitar la actividad física vigorosa antes de ir a
la cama.
En los niños en los que el baño sea una actividad
estimulante, debe evitarse en la noche o
realizarlo al menos dos horas antes de irse a la
cama.
Restringir la presencia de aparatos electrónicos
en la habitación en el momento de ir a la cama.
Evitar el consumo de cafeína, bebidas
estimulantes o chocolate por la tarde o en la cena.
Algunos medicamentos contienen alcohol o cafeína
y pueden alterar el sueño de los niños.
Las siestas deben ser adecuadas a la etapa del
desarrollo. Siestas cortas pueden ser
reparadoras, pero siestas largas o muy frecuentes
pueden ocasionar aumento importante del
sueño durante el día y hacer más difícil
conciliar el sueño durante la noche.
Utilizar la cama solamente para dormir (no para
jugar ni para ver la televisión).
Acostar al niño cariñosamente para reafirmar una
sensación de seguridad.
A. 21. Discute en grupo el patrón de sueño que puede tener un niño de:
- Un mes de edad
- Seis meses de edad
- 18 meses de edad
- 3 años de edad.

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