El control de esfínteres con el consiguiente
abandono de los pañales es uno de los momentos del desarrollo del niño o niña
que más dudas suscitan a los padres. El control de esfínteres dependerá del proceso
madurativo de cada niño o niña y no aprenderá a controlarlos hasta que su
capacidad de comprensión no sea la adecuada. Debe ser capaz de reconocer las
señales de su cuerpo que le indican la
necesidad fisiológica y controlarla hasta llegar
al baño, desvestirse y colocarse en posición adecuada. Este proceso se consigue
entre los 2 y los 3 años. Hay que tener presente que algunos niños aprenden más
rápidamente que otros, incluso antes de los dos años y que, por lo general, las
niñas suelen aprender antes que los niños.
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El control de esfínteres depende
del proceso madurativo del niño/a en el que debe de ser capaz de reconocer las
señales de su cuerpo que le indican la necesidad fisiológica y controlarla
hasta llegar al baño, desvestirse y colocarse en posición adecuada.
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Este proceso se consigue entre los
2 y los 3 años (incluso puede llegar a los 4, y con 6 años hay niños que no
tienen control de esfínteres nocturnos, pero se considera normal hasta los 7
años). Hay que tener presente que algunos niños aprenden más rápidamente que
otros, incluso antes de los dos años y que por lo general las niñas suelen
aprender antes que los niños. Los niños que cumplen años pronto, aun son
pequeños.
· Hay que reconocer el estímulo, pero
antes de haberse hecho pipi, es decir, con tiempo suficiente para avisar y que
les dé tiempo a llegar.
· Otro hándicap es la ropa que
lleven, que también ejerce un papel en el poder ir al baño e ir rápidamente.
ENSEÑANZA DEL CONTROL
DE ESFÍNTERES
1. Enseñar a reconocer y nombrar las partes del
cuerpo, en especial aquellas que están relacionadas con la eliminación de la
orina y las heces, así como el vocabulario necesario para expresar sus
necesidades: caca, pipí, váter, etc.
Que hablen abiertamente y nombrar las partes del
cuerpo relacionadas, que no les de vergüenza decir que tienen que hacer pipí.
2. Enseñar a tener conciencia de sus necesidades
y de la diferencia entre ir sucio y limpio.
Observar señales de que necesita ir al baño. Es
bueno preguntarle: ¿Te estás haciendo caca?
¿Tienes ganas de hacer pipí?
Hay que ofrecerles la posibilidad de ir al baño,
aunque no tengan ganas, crear espacios y tiempos donde tengan que ir al baño
3. Vestirle con ropa cómoda, de forma que pueda
bajarse la ropa sólo y con rapidez.
Para que les sea fácil y poder ser autónomos.
4. Evitar el miedo a “colarse” por el inodoro,
usando orinal o un adaptador del asiento.
5. Para educar el control intestinal se
recomienda animar al niño o niña a sentarse en el inodoro durante 5 minutos dos
veces al día: una vez por la mañana, después de desayunar, ya que es la hora en
que se inician los movimientos intestinales; la segunda vez por la noche, antes
de acostarse. Para conseguir que permanezca sentado eso 5 minutos, puede
proporcionársele cuentos o juguetes que le mantengan distraído.
6. Para educar en el control de la orina,
intentar que se siente aproximadamente cada 2 horas en el inodoro y felicitarle
si consigue vaciar la vejiga. Para estimular el control nocturno de la orina, transmitir
la alegría y el aprecio al niño o la niña por las noches que no se ha hecho
pipí e ignorar las noches que no ha habido control, puesto que éste no depende
de su voluntad.
Si el pañal del niño está seco durante todo el
día es una prueba de que puede aguantar sin hacer pis, y hay que ponerle en el
baño, tanto por el día como por la noche.
Aunque no tengan ganas hay que sentarlos cada dos
horas, y para hacer caca podemos dejarles algo que les entretenga mientras
hacen caca.
Hay que felicitarle cuando haga pipi, no es
aconsejable dar premios de tipo material
7. No reñir o recriminar nunca por no haber
podido controlar a tiempo, pero sí se puede gratificar
o premiar cada vez que dé un paso positivo en el
control de esfínteres. Felicitarle por haber conseguido permanecer sentado y
llevar a cabo sus necesidades. Nunca hay que reñirle si no lo ha conseguido, no
se debe forzar el tiempo de permanencia.
8. Si el niño o niña no ha conseguido controlar
la micción nocturna después de los 6 años, será necesario consultar con el
pediatra.

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